¿El fin de los sitios web personales? Plataformas, código propio y la realidad actual
Hace poco me encontré con un artículo titulado “El fin de los sitios web personales”. Es un texto relativamente reciente y plantea una idea que, aunque suena provocadora, refleja algo que muchos ya estamos viviendo: cada vez más personas crean negocios, contenido y productos sin tener un sitio web propio.
Hoy existen plataformas que te permiten vender, publicar, cobrar y llegar a una audiencia en cuestión de minutos. Redes sociales, marketplaces, herramientas de newsletters y plataformas “todo en uno” han cambiado por completo la forma en la que usamos la web.
La pregunta entonces no es si los sitios web están muertos, sino cuándo realmente tiene sentido crear uno con código propio.
Antes: el sitio web como identidad digital
Durante muchos años, especialmente entre los 2000 y 2010, tener un sitio web personal era algo casi obligatorio.
- Tenías tu propio dominio
- Diseñabas tu interfaz
- Probabas librerías nuevas
- Usabas el sitio como un laboratorio personal
Era una forma clara de identidad digital. Un lienzo en blanco donde podías hacer lo que quisieras, sin depender de reglas externas.
Pero eso también implicaba responsabilidades: hosting, mantenimiento, actualizaciones, seguridad, backups, SEO y mucho más.
El cambio clave: de “mi casa digital” a plataformas compartidas
Hoy el escenario es muy distinto. En lugar de crear una web desde cero, la mayoría de creadores, freelancers y pequeños negocios usan plataformas que ya vienen con todo resuelto.
Algunos ejemplos claros:
- Substack para newsletters con suscripción
- Medium para escribir artículos
- Gumroad para vender productos digitales
- Patreon para membresías
- WordPress.com para publicar sin preocuparte por infraestructura
- Notion como una especie de CMS o sistema interno
Estas plataformas ofrecen algo clave: audiencia, velocidad y facilidad de uso.
Te registras, publicas y listo. No necesitas saber de servidores, despliegues o seguridad.
El nuevo comportamiento del usuario: feed browsing
Otro punto importante es cómo las personas navegan hoy internet.
Cada vez menos usuarios escriben URLs directamente en el navegador. En su lugar, consumen contenido desde feeds:
- YouTube
- TikTok
Desde ahí descubren productos, servicios o creadores, muchas veces sin salir de la plataforma.
Esto hace que un sitio web aislado se sienta como una isla en medio del océano.
El costo oculto de tener un sitio propio
Tener un sitio web propio no es solo “crearlo y olvidarse”. Implica:
- Actualizaciones que pueden romper cosas
- Plugins que dejan de funcionar
- Temas que se vuelven obsoletos
- Problemas de seguridad
- SEO y analíticas
- Tiempo de debugging en lugar de crear contenido o productos
En palabras simples: más control, pero también más trabajo.
Las plataformas eliminan toda esa fricción: tú publicas, ellas se encargan del resto.
¿Entonces los sitios web personales están muertos?
No exactamente.
El propio argumento deja claro que el sitio web sigue teniendo sentido en ciertos escenarios:
- Portafolios grandes
- Sitios complejos
- Agencias
- Equipos grandes
- Marcas ya posicionadas
Aquí el control, la personalización y la escalabilidad sí justifican el uso de código propio.
Plataformas primero, código después
Si estás empezando:
- Eres una sola persona
- No tienes conocimientos técnicos
- Quieres vender rápido
- Quieres validar una idea
Entonces usar una plataforma es lo más inteligente.
Un ejemplo claro es Shopify para e-commerce, plataformas de cursos para educación o redes sociales para contenido. El objetivo inicial no es la perfección técnica, sino validar, vender y aprender.
El problema de depender 100 % de una plataforma
Cuando tu proyecto empieza a crecer, aparecen los límites:
- Baneos sin explicación
- Soporte lento o inexistente
- Cambios de reglas
- Comisiones cada vez más altas
- Dificultad para extender funcionalidades
Muchas plataformas prometen “extensibilidad con código”, pero en la práctica suele ser limitada y frustrante.
Ahí es cuando el código propio empieza a tener sentido.
El mito de “WordPress es gratis”
WordPress como software es gratuito, sí.
Pero en la práctica hay costos ocultos:
- Plugins pagos
- Temas pagos
- Hosting
- SEO
- Seguridad
Sigue siendo accesible y una buena opción para empezar, pero no es completamente gratis.
IA y sitios web generados automáticamente
Hoy existen herramientas que generan sitios web con IA. Funcionan bien para proyectos pequeños y rápidos, y son una especie de punto intermedio:
- Código generado por IA
- Dependencia de una plataforma
- Poco backend real
- Escalabilidad limitada
Son válidas para empezar, pero conviene entender qué hay detrás antes de apostar a largo plazo.
Conclusión: no empieces por el sitio, empieza por el valor
Mi recomendación final es simple:
- Empieza en plataformas
- Diversifica tu presencia
- Guarda tu contenido fuera de una sola plataforma
- Construye una audiencia directa (newsletter, contactos)
Cuando tengas ingresos, usuarios y claridad, ahí sí crea tu sitio web propio.
No como punto de partida, sino como evolución natural.
Al final, lo importante no es el sitio, sino el contenido, el producto y las personas a las que ayudas.