SpaceX compra Cursor: el fork de VS Code que quiere convertirse en el nuevo Microsoft
Hace algunos días pasó algo que merece atención dentro del mundo del desarrollo y la IA: SpaceX compró Cursor, el editor de código basado en un fork de VS Code, por una cantidad enorme de dinero. Pero la compra es solo la punta del iceberg. Con esta operación Cursor pasó a tener acceso a una de las infraestructuras de inteligencia artificial más grandes que existen, lanzó un competidor directo de GitHub y consolidó su propio modelo inteligente. En un sector donde prácticamente todo cambia cada día, esto puede marcar un antes y un después.
Qué pasó exactamente
El 16 de junio, SpaceX adquirió Cursor. La cifra que más ha llamado la atención es la de 60 billones (escala anglosajona) pagados por un fork de VS Code. Suena desproporcionado a primera vista, pero lo que en realidad deberíamos estar pensando es otra cosa: ahora Cursor tiene acceso a una infraestructura muchísimo más grande que la de sus competidores.
Mucha gente reaccionará igual que siempre: "pero si esto es solo un fork de VS Code". Y sí, es verdad que Cursor empezó así, como un editor basado en VS Code con algunas mejoras encima. Funcionó bastante bien desde el principio. El problema es que ahora ya no estamos hablando de eso. Cursor se está convirtiendo, en mi opinión, en una empresa más parecida a lo que es Microsoft que a un simple editor de código.
El talón de Aquiles que Cursor logró resolver: su propio modelo
Durante mucho tiempo Cursor tuvo una debilidad clara: no tenía un modelo de IA propio. Dependía de proveedores externos como Anthropic, y eso encarecía sus suscripciones hasta volverlo poco competitivo frente a otras opciones del mercado.
Eso cambió con Composer 2.5, su propio modelo. Conviene ser honesto sobre su origen: no fue creado desde cero, sino que está basado en Kimi mediante un proceso de destilación; es decir, construyeron un modelo a partir de Kimi. Como ocurre con casi todos los modelos, al inicio no era excepcional ni comparable a los grandes como Claude o GPT. Pero ha ido mejorando, y hoy es un modelo barato y bastante decente para escribir código.
Lo he estado probando últimamente y responde bien. Para desarrollar aplicaciones comunes, la experiencia es parecida a usar un buen modelo chino, con la ventaja de que viene incluido en la suscripción de Cursor junto a otros modelos adicionales. Tener modelo propio convierte a Cursor, justo ahora, en una muy buena opción.
Por qué SpaceX y Colossus son la pieza clave
Tener un modelo propio implica algo inevitable: necesitas infraestructura. Los grandes han resuelto esto con alianzas — Anthropic con AWS, OpenAI con Microsoft. Cursor no contaba con un partner de ese tipo, y al crear su propio modelo lo necesitaba sí o sí.
La solución fue asociarse con SpaceX para acceder a Colossus, uno de los data centers enfocados en IA más grandes que existen, el mismo que SpaceX usa para entrenar modelos como Grok. Solo que aquí el vínculo fue más allá de una alianza: ahora SpaceX es directamente dueño de Cursor. Como dato adicional, esa misma infraestructura de SpaceX también está siendo aprovechada por otros actores, incluidos Anthropic y Google.
Origin: el competidor directo de GitHub
La compra no se quedó ahí. Cursor lanzó Origin, una plataforma para alojar código similar a GitHub, de momento en preview (hay que pedir acceso).
¿Para qué crear algo así? La idea es que Origin está pensada principalmente para agentes de IA. La premisa es que muchos agentes puedan lanzar cambios al mismo tiempo, hacer modificaciones grupales, y que la infraestructura sea capaz de manejar ese tipo de operaciones propias de la era de la IA.
Esto no surgió de la noche a la mañana. El proyecto venía de antes: a finales del año pasado Cursor adquirió Graphite, una empresa cuya propuesta era justamente hacer review de código en una plataforma capaz de aceptar aportes de múltiples orígenes a la vez. Esa adquisición no se había integrado del todo — o al menos no se había comunicado nada — hasta ahora, cuando finalmente la plantean abiertamente como rival directo de GitHub.
Si quieres ir probándolo, vale la pena revisar tu propio perfil de Cursor: hace cosa de un mes actualizaron una página dentro del perfil pidiendo un handle (un nickname), y es muy probable que ese identificador termine usándose en Origin. Conviene estar atento a esas actualizaciones internas.
Las dudas que quedan: herramientas que compiten dentro de la misma casa
No todo está resuelto. Hay un solapamiento de herramientas que todavía no queda claro cómo se va a ordenar. Por ejemplo, xAI lanzó hace poco su propio agente de consola, Grok Build, y Cursor también tiene el suyo: Cursor CLI, que permite usar el modelo Composer desde la terminal (aunque, honestamente, no conozco a mucha gente que lo use).
Grok Build trabaja principalmente con el modelo Grok, pero ahora también tiene acceso a Composer 2.5. Son dos productos que de pronto forman parte de la misma casa, y nadie sabe qué pasará con ellos. Quizás Grok Build se convierta en Composer CLI, o quizás Composer CLI absorba los desarrollos de Grok Build. Con el propio modelo Composer 2.5 ocurre algo parecido: podría ser el que prevalezca para escribir código, dejando a las variantes de Grok como modelos de propósito general — un esquema parecido al que ya manejan Google, Anthropic y OpenAI con sus distintos modelos.
¿Por qué podría ser el nuevo Microsoft?
La comparación tiene sentido si miramos el momento. Microsoft, dueño de VS Code, marcó la pauta para que muchísimas plataformas se construyeran encima de su editor. Pero en los últimos años lo ha hecho bastante mal en IA: metió Copilot en todos lados, incluso en servicios donde nadie lo pidió, terminó usando modelos de GPT dentro de sus productos, luego permitió integrar Claude en Office, y nunca tuvo una ruta clara. Apenas hace poco lanzó sus propios modelos al estilo de GPT — incluidos algunos para escribir código bajo la marca Microsoft AI — que es básicamente lo que se esperaba de la compañía hace años. Llega tarde a la carrera, aunque, siendo Microsoft, tiene recursos para intentarlo.
El punto es este: si Cursor combina modelo propio + infraestructura + herramienta de forma coherente, puede convertirse en la opción predeterminada para generar código. Y aunque mucha gente diga que ya nadie usa editores de código, lo que realmente importa hoy es el modelo inteligente detrás. Con Composer 2.5 — barato y decente — Cursor tiene ahora los recursos para ponerse a la altura de un modelo como Opus, compitiendo con esos modelos chinos que vienen presionando a Claude y GPT. Eso lo veremos en los próximos meses.
Hacia dónde apunta Cursor
Hay una declaración interesante del propio CEO de Cursor: el editor de código tal como lo conocemos no será la pauta a futuro, sino el lenguaje natural. Es lo que muchas empresas de IA repiten desde que empezó todo esto, con un matiz importante: aquí hablamos de una herramienta que genera código de verdad.
Por eso es posible que en algún punto Cursor deje de ser solo un editor y evolucione hacia otra interfaz. En palabras de su creador, el objetivo a largo plazo es que la herramienta termine inventando algún tipo de lenguaje de programación nuevo basado en lenguaje natural, en lugar de limitarse a generar código como hace ahora.
Conclusión
Cursor empezó como un simple fork de VS Code y se ha convertido en una empresa relevante: con modelo propio, con la infraestructura de SpaceX detrás, y con Origin como apuesta para disputarle el terreno a GitHub. Estuve meses sin usarlo precisamente porque no tenía modelo propio, pero al volver a probarlo me di cuenta de que Composer 2.5 es bastante decente. Con todas estas novedades, es muy posible que en los próximos meses veamos un cambio enorme en esta herramienta.
El tiempo dirá hasta dónde llega. Si has probado Cursor u otra herramienta parecida, déjalo en los comentarios: estoy buscando nuevas opciones y nuevos modelos para probar. Y atención, porque en los próximos videos me voy a enfocar en el despliegue de modelos locales.